Amor, amor y libertad. Unos bohemios centenarios

"Celebrar el centenario del estreno de una zarzuela de repertorio siempre es un motivo de alegría. Más aún cuando ha sido una obra que constantemente ha subido a los escenarios de Valladolid por la Asociación Amigos de la Zarzuela y en la que hemos podido ver y oír voces de tenores, sopranos y barítonos de gran envergadura para esta pequeña zarzuela en un acto y tres cuadros.
Bohemios le sirvió al compositor catalán Amadeu Vives (1871-1932) para asentarse como compositor con éxito en la capital del reino, y fue con esta partitura dedicada a su maestro y amigo Gerónimo Giménez con lo que le agradecería todos los esfuerzos y colaboraciones que surgieron entre ellos.
La noche mágica fue la del 24 de marzo de 1904, en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, con un reparto sino de lujo si con la eficiencia que merecía un estreno de esas características y exigencias musicales. La soprano Amparo Taberner en Cosette y el barítono Vicente García Valero en Marcelo eran fichajes seguros, el tenor que interpretó Roberto, Carlos Allen-Perkins, planteaba los recelos del respetable ya que su fama le venía más por su vinculación con la Casa Real que por sus facultades interpretativas. Al éxito colaboro la escenografía de Amalio Fernández que provocó grandes aplausos por sus decorados, especialmente el del segundo cuadro que recreaba un París nevado de gran efecto visual.
Esta obra pequeña de dimensiones pero con una gran calidad musical salvó al Teatro de la Zarzuela de la crisis que padecía esa temporada y el éxito se extendió rápidamente hasta el punto de que al mes siguiente se estrenaría en el teatro Gran Vía de Barcelona, pasando después a diversas localidades españolas y allende los mares. Desde entonces se ha
mantenido entre esos cien títulos que configuran el repertorio básico de zarzuela.
Pero ¿qué es lo que tiene estos Bohemios para que hayan calado en el gusto de la gente? ¿Su argumento? No lo creo. Aunque basado en la misma obra de Henri Murger "Scenes de la Vie de Bohème" (1848) de la que saldrán dos óperas de los compositores italianos más representativos del movimiento llamado "verista", Puccini y Leoncavallo que titularon sus obras de la misma manera "La Boheme" y que con un final triste cosecharon éxitos notables en 1896 y 1897 respectivamente. Igualmente inspirada en la obra de Murger pero con unos finales más alegres encontramos las operetas "Ciboulette" de Hahn y "La violetera de Montmartre" de Kalman. Sería del corte de estas últimas de donde los libretistas de Vives hicieron su adaptación. Guillermo Perrín y Miguel de Palacios se inspiraron más en el ambiente de la obra original que en la trama ya que en la versión española los personajes en ningún momento tienen más dramatismo que las penurias típicas de artistas sin éxito, pero no encontramos ni enfermedades ni grandes desengaños amorosos. Todo se encuadra dentro de la comedia ligera, más cerca de la opereta que del sainete madrileño que en la época llenaba el teatro por horas de teatros como el Apolo, el Circo o La Zarzuela.

Valladolid de gran tradición zarzuelera ha tenido muy a gala poner muchas veces esta zarzuela en escena. Recordar tantas veces como éxitos sería muy largo. Pero si quiero recordar alguna puesta en escena con protagonismo de

Otras circunstancias que han de tenerse en cuenta son los centenares de conciertos que Amigos de la Zarzuela ha dado por casi toda la geografía española. Pues bien, el Coro de Bohemios siempre ha puesto en pie al público por ese canto de “Amor, amor y libertad”, mas en este siglo que son como lema de nuestra propia libertad enredada en las mallas del amor."

D. Godofredo Garabito.

Presidente de Honor